Diagnóstico y pronóstico de la esquizofrenia

 


Diagnóstico de la psicosis

 

Antes de que se manifieste la psicosis, suelen producirse cambios en el comportamiento del paciente. Estas son las señales de alerta que pueden presentarse y, ante las cuales, es necesario acudir al médico:

  • Malas notas en los estudios o un deterioro en las capacidades laborales.
  • Problemas para pensar con claridad o para concentrarse.
  • Desconfianza, ideas paranoicas o incomodidad frente a otras personas.
  • Aislamiento social (pasar solo mucho tiempo).
  • Sentimientos extraños o falta de sentimientos.
  • Descuidos en la higiene personal.
  • Dificultades para diferenciar entre realidad y fantasía.
  • Lenguaje impreciso o problemas para comunicarse.
  • Comportamientos inapropiados.
  • Ansiedad.
  • Problemas para dormir.
  • Depresión.

Diagnóstico de la esquizofrenia

No existe una prueba definitiva para el diagnóstico de esquizofrenia. El médico establece el diagnóstico basándose en una evaluación integral de los antecedentes y síntomas de la persona.

 

La esquizofrenia se diagnostica cuando se cumplen las dos condiciones siguientes:

·        Dos o más de los síntomas característicos (delirios, alucinaciones, discurso desorganizado, comportamiento desorganizado, síntomas negativos) persisten por lo menos durante 6 meses.

·         Estos síntomas provocan un deterioro significativo del funcionamiento en el trabajo, la escuela o las relaciones sociales.

 

La información procedente de familiares, amigos o profesores suele ser importante para establecer la fecha de inicio del trastorno.

 

Con frecuencia se realizan pruebas de laboratorio con el fin de descartar un trastorno por uso de sustancias o la existencia de un trastorno médico subyacente, neurológico u hormonal, que pueda tener características coincidentes con las de la psicosis.

 

Se realizan pruebas de diagnóstico por la imagen del cerebro, como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética nuclear (RMN) para descartar un tumor cerebral. Aunque las personas con esquizofrenia presentan alteraciones cerebrales que pueden visualizarse en una tomografía computarizada (TC) o en una resonancia magnética nuclear (RMN), tales anomalías no son lo suficientemente específicas para ayudar a establecer el diagnóstico de la esquizofrenia.

 

Pronóstico de la esquizofrenia

La detección y el tratamiento tempranos se han convertido en los principios rectores para el control de la esquizofrenia. Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores serán los resultados.

 

A largo plazo, el pronóstico varía, en líneas generales, del modo siguiente

·         Un tercio de las personas afectadas alcanzan una mejora significativa y duradera.

·         Otro tercio alcanza un cierto grado de mejora, pero sufre recaídas intermitentes y discapacidades residuales.

Sólo alrededor del 15% de todas las personas con esquizofrenia son capaces de funcionar igual que antes de desarrollar la enfermedad.

 

Los factores asociados a un mejor pronóstico son:

 

·         Inicio repentino del trastorno

·         Edad avanzada cuando comienzan los síntomas

·         Nivel adecuado de habilidades y logros previo al inicio de la enfermedad

·         Deterioro cognitivo poco importante

·         Presencia de pocos síntomas negativos (como la reducción de la expresión de las emociones)

·         Transcurso de poco tiempo entre el primer episodio psicótico y el tratamiento


Los factores asociados a un peor pronóstico son:

·         Los síntomas aparecen a una edad más temprana

·         Problemas de funcionamiento en situaciones sociales y en el trabajo antes de enfermar

·         Antecedentes familiares de esquizofrenia

·         Presentación de muchos síntomas negativos

·         Transcurso de un período prolongado de tiempo entre el primer episodio psicótico y el tratamiento

 

Los hombres tienen un peor pronóstico que las mujeres. Las mujeres responden mejor al tratamiento con fármacos antipsicóticos.


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